El sentimiento moderno es difícil de capturar pero mantiene ciertas vivencias compartidas que son accesibles de manera casi universal, tales como un viaje en el tren subterráneo. Siendo uno de los vehículos de transporte públicos más eficiente, no cabe duda porque la gente lo prefiere, pero igual que la modernidad, donde la vivencia es dejada de lado a favor de la eficiencia, nadie disfruta un viaje en metro por sus entornos o por lo intrínsecamente enriquecedor del viaje, sino más bien por lo rápido que podemos llegar del punto A al B.

Desde una manera más teórica el progreso puede ser visto como un afán vacío de una búsqueda de ganancia, que lleva o ha llevado hasta ahora una destrucción patente del planeta y del medio ambiente como lo conocemos.

El problema de la modernidad y por lo tanto del progreso económico y tecnológico, ha sido la falta de explicación filosófica acerca de estos avances y el impacto que tienen en la vida cotidiana. Bajo este argumento, no es suficiente simplificar el progreso solamente con cifras de mejoras, como vendría siendo la recopilación de cifras en el ensayo de Steven Pinker, el cual compila un abanico de métricas y las compara argumentando que actualmente vivimos en la mejor época posible. El problema de la argumentación a favor del progreso solamente utilizando cifras, es que esconden el sentimiento de frustración, desesperación y falta de humanidad. Las cifras que se utilizan van a ser de un carácter solamente económico y tecnológico, pero van a carecer de comparación política, sociológica o incluso psicológica. Por ejemplo, somos más eficientes en producir smartphones con mejores prestaciones, pero no somos capaces de incrementar la participación política y la adherencia a las instituciones entre algunas métricas preocupantes.
Ahora, esto también trae contra-argumentos que son igual de ciegos, en el cual el progreso es visto de manera negativa, con cierta suspicacia y escepticismo. Ahí lo que se crítica es la lógica económica en su totalidad, pero tampoco se ofrecen alternativas reales al modelo económico que rige actualmente.

La gran pregunta que generan estas reflexiones es:
¿Cómo ayudar a que ese progreso este en más sintonía con los seres humanos y el planeta? La respuesta puede recaer en un argumento ligeramente ambiguo, que es: generar lineamientos seculares y universales que ayudasen a permear una idea de progreso holístico sin crear una sensación de cansancio, frustración y decepción. Holístico en el sentido en que tomara más variables que la ganancia económica y expandiera el concepto a una multi dimensionalidad compartida. Al igual que la evolución de la moralidad, esta no imposición de arriba hacia abajo, más bien tiene una adopción natural dado que las sociedades van cambiando lentamente sus miradas a través de su opinion pública, al igual que una decantación. Algunos podrían argumentar que las empresas B mantienen este afán de búsqueda multi dimensional, pero la verdad que es necesaria una visión aún más amplia sobre sobre que éticas sería ideal discutir y potencialmente compartir.

Algunos intelectuales, tales como Peter Sloterdijk argumentan que es necesaria una segunda Ilustración, en los cuales estos conceptos puedan ser introducidos, o seguir el sueño de Kant con su giro copernicano, de hacer la filosofía el marco metafisico.